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El extractivismo: del subsuelo a la mente

Según la Comisión Europea, alrededor del 8 por cien (20 millones de toneladas) del grano se destina a la producción de etanol. De este modo, se producen 5.200 millones de litros de etanol.

Noticias 22 de octubre de 2022 MPR
litio (1)
LITIO

La palabra extractivismo está ausente en el Diccionario de la RAE, así como en el de María Moliner.

El extractivismo es un proceso de extracción doble que consiste en apropiarse de un recurso y exportar el mismo fuera del ámbito productor. Se trata de un binomio extracción / exportación que se produce en los países de la periferia del sistema de dominación.

El extractivismo es muy antiguo. Las crónicas de Plinio y Marcial ya hablan de las bailarinas de Gades exportadas a Roma y sobre la riqueza minera de Hispania. Estrabón afirma que todo el país de los iberos está lleno de metales, “Varias cadenas montañosas y llenas de metales siguen la orilla septentrional del río, aproximándose a él unas veces más, otras menos. En las comarcas de Ílipa y Sisápon, tanto la antigua como la moderna, existe gran cantidad de plata. Cerca de las llamadas Kótinai nace cobre y también oro. Y trabajaban en ellas 40.000 obreros”.

Y Plinio en Historia Natural (NH) “Omnia dicta regio a Pyrenaeo metallis refecta auri, argenti, ferri, plumbi, nigri albique; Metallis plumbi, ferri, aeris, argenti, auri, tota ferme Hispania scatet, citerior et specularis lapidis, et minio, sunt et marmorum lapicidinae. Argentum reperitur in omnibus paene prouinciis” (La omnipresente región de los Pirineos fue reparada con metales de oro, plata, hierro, plomo, negro y blanco; casi toda Hispania abunda en metales de plomo, hierro, bronce, plata y oro; también hay canteras de mármol, de piedra blanca y especular y minio. La plata se encuentra en casi todas las distribuciones).

Rostovtzeff considera el distrito minero más rico del imperio romano y el primero que fue explotado.

La Península fue para los cartagineses una colonia de explotación. La riqueza minera fue la causa determinante de su conquista por los Bárquidas durante la segunda guerra púnica según la tesis de Adolf Schulten de que sin la explotación de la Península hubiera sido imposible la segunda guerra púnica.

Que Hispania fuese en fecha tan temprana una colonia de explotación se deduce de la cantidad que Publio Escipión aportó al erario imperial: 14.342 libras de plata sin acuñar, junto con gran cantidad de metal acuñado, pero la explotación de las riquezas mineras por parte de los romanos no se circunscribió sólo a oro y plata, sino que abarcó otros minerales y sal.

La explotación de la Península fue total, continua y despiadada y contribuyó en particular al lucro de la clase ecuestre, que era la que tomaba en arriendo las aduanas establecidas para la contribución sobre el trigo, la recaudación de los tributos y las explotaciones de las minas.

La conquista del imperio azteca (1519-1520) por parte de Hernán Cortés, arrebató un tesoro de 380.000 pesos de oro (cada peso equivalía a 4,6 gramos) fundidos en barras, según relató Bernal Díaz del Castillo.

Cuenta Francisco López de Gomara que trás el asesinato de Atahualpa, el último soberano inca, Pizarro extrajo 11.960 kilos de plata y 1.326.500 pesos de oro. El rey recibió su 20 por cien y cada uno de los soldados de Pizarro recibió 18,6 kilos de oro y unos 41,4 de plata, y los capitanes de 30 a 40.000 pesos.

A mediados de siglo XVI, como consecuencia de las grandes cantidades de plata que llegaban de las minas de Potosí (Bolivia), las monedas más utilizadas eran las de plata: ¼ Real, ½ Real, 1 Real, 2 Reales, 4 Reales, 8 Reales, 19 Reales.

Los españoles abrieron y explotaron minas de metales preciosos en toda Sudamérica. Las minas más importantes fueron las del Valle del Cauca en Colombia (abiertas en 1540), las de Potosí (1545) y Oruro (1595) en Bolivia, y las de Castrovirreyna (1555) y Cerco de Pasco (1630) en Perú. El Virreinato de Granada (la actual Colombia, Ecuador y Venezuela), entregaban alrededor de 4 toneladas de oro cada año a Sevilla.

En marzo de 2013, el entonces Presidente de Bolivia Evo Morales, en su discurso ante los jefes de Estado de la Unión Europea lo expresaba de esta manera: “Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!

¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios”.

Podríamos seguir exponiendo documentalmente el extractivismo congénito del colonialismo inglés, portugués, holandés, belga, francés, y del moderno neocolonialismo en el cual, además de los mentados debe incluirse el norteamericano. No es uno de los objetivos de este escrito.

Pero el uso del término “extractivismo” es muy reciente, se empezó a difundir en la literatura latinoamericana sin existir precisión acerca del mismo, en relación con diversas actividades de explotación de recursos naturales asociados fundamentalmente a la minería y al petróleo. Y es utilizado cuando se elimina un recurso (minerales, petróleo, gas, agricultura, etc.) de su entorno natural, para venderlo en el mercado internacional.

Hay quienes, con el objetivo de desviar la atención, califican el extractivismo como “industria” lo cual es totalmente falso ya que no existe, en los lugares de extracción, ni una transformación de los productos extraídos, ni una elaboración manufacturera.

Estas operaciones se realizan en el exterior, a veces a miles de kilómetros de distancia, y cuyo resultado vuelve transformado hacia los lugares en los cuales se ha producido una depredación. Entre este ir y venir, a parte de la comercialización, existe un escalado de corrupción que abarca actores sociales, profesionales, financieros y políticos, junto a diversas formas de violencia que van desde el engaño y la desinformación hasta la eliminación física de cualquier oponente. Tenemos multiplicidad de ejemplos tanto en las extracciones de hidrocarburos, minerales de todo tipo y monocultivos. En todos los casos, el objetivo es adueñarse de una estructura primaria: la tierra, para absorber de ella materiales mercantilizables.

Este término no se aplica cuando dicha explotación se realiza en los países que forman parte del círculo de dominación, puesto que en estos casos no suele existir el binomio explotación/exportación.

Estados Unidos, gran depredador de recursos naturales en su propio territorio, al mismo tiempo los transforma y comercializa, tanto en la minería como en la agricultura. La capacidad de refino petrolero en los Estados Unidos totalizó 17,9 millones de barriles por día al 1 de enero de 2022, en sus 130 refinerías.

Nigeria es el país es el principal productor de petróleo crudo de África y el undécimo del mundo. Pero no tiene derecho a refinar su propio petróleo y está obligado a importar, y por tanto a sufrir fluctuaciones de precios. ¿Cómo un país que produce tanto petróleo puede estar tan desesperado en el sector de los hidrocarburos? En Nigeria existen refinerías modulares que podrían producir diésel y otros combustibles, pero hoy en día no es posible vender estos productos en el mercado porque estas refinerías no están certificadas. Según los tratados firmados por Nigeria después de su adhesión a la Organización Internacional de Normalización (ISO), no tiene derecho a vender combustibles refinados en su propio país. En producción, sí, pero no en refinamiento.

En Europa, Noruega, gran productor de petróleo, además lo refina y extrae sus derivados en su propio país, Noruega tiene dos instalaciones de refinación importantes: la refinería de 120 000 b/d en Slagentangen, y la planta de Mongstad de casi 240 000 b/d, La refinería de Mongstad es la más grande de Noruega y de tamaño mediano desde una perspectiva europea. La mayor parte de la producción de la refinería consiste en gasolina, diesel y combustible de aviación. Aquí se produce suficiente gasolina para cubrir alrededor de cuatro veces el consumo anual de Noruega. Aproximadamente el 75 por cien de la producción total se exporta. La planta industrial de Tjeldbergodden en Nordmore, con una capacidad de producción de alrededor de 900 000 toneladas de metanol por año, es la planta de metanol más grande de Europa.

Estados Unidos, China, Rusia, India, Japón y Singapur son los paises del mundo com mayor capacidad de refino de petróleo.

Pero en China, el ritmo de compra diario se ubica por el orden de 1.100.000 barriles. La producción nacional de petróleo pudo satisfacer poco más de una cuarta parte de las necesidades nacionales de petróleo de China en 2020, y el 74 por cien restante se cubrió con importaciones.

India, el tercer más grande consumidor de petróleo del mundo. importa actualmente el 86 por cien de sus necesidades. Dispone de la mayor refinería del mundo con una capacidad de refino de 1,2 millones de barriles días, es la refinería india de Jamnagar.

Prácticamente el 100 por cien del petróleo, la principal fuente de energía de Japón, es importado. Pero tiene 23 refinerías de petróleo crudo activas, de las cuales Negishi, Yokkaichi II y Kawasaki serán las principales refinerías con capacidades de refinación totales de 2.7 millones de bpd, 2.55 millones de bpd y 2.35 millones de bpd, respectivamente.

Singapur con 0 producción de petróleo pero refina 592.000 barriles al día a través de Singapore Refinery (ExxonMobil)

Corea del Sur con 0 producción de petróleo refina a través de Ulsan Refinery (SK Energy y Chevron) 840.000 barriles al día.  A través de Yeosu Refinery (GS-Caltex ) 775.000 barriles al día. Onsan Refinery (S-Oil) 669.000 barriles al día. Y Singapore Refinery (ExxonMobil) 592.000 barriles al día.

Del extractivismo del subsuelo al extractivismo del suelo
La Unión Europea emplea grandes extensiones de tierras de labranza para cultivar alimentos y piensos que después se queman como energía para mover un coche o encender la luz. Aunque cereales como el trigo o el maíz se utilizan principalmente para alimentar a los animales (40 por cien y 80 por cien respectivamente), un 12 por cien se destina a la energía y la industria. Más de la mitad de los aceites vegetales que se utilizan en la UE (como el de colza) se convierten en biodiésel para los coches.

Por ejemplo, en Alemania más de un millón de hectáreas de tierra se utilizan para cultivar maíz que se destina a producir biogás. En España el 72,5 por cien del biodiésel y casi el cien por cien del hidrobiodiésel se fabrica con aceite de palma.

Hasta 100 millones de personas más podrían pasar hambre si Europa aumenta el consumo de biocarburantes para cumplir la nueva legislación de la Unión Europea impuesta por la llamada Agenda 2030 impuesta por las élites del “capitalismo verde”. La UE pretende acatar esos objetivos de energías renovables mediante el uso de biocombustibles industriales, que son combustibles fabricados a escala industrial a partir de cultivos agrícolas, incluidos los alimentos básicos importantes.

Para hacer frente al objetivo que se plantea la UE del 10 por cien de biocarburantes sería necesaria una superficie total para cultivar biocombustibles industriales en los países empobrecidos de hasta 17,5 millones de hectáreas, más de la mitad del tamaño de Italia.

El consumo de biocarburantes en la UE va a ser cuatro veces mayor que el actual y dos terceras partes de estos serán importados principalmente de países de la periferia. Este hecho, además de dejar sin alimentos a la gente que más los necesita, hará que los precios suban.

Tim Rice, autor del informe con el título de “comida o gasolina”, dice que «los milagros no crecen de los árboles ni de cualquier otra planta. El uso de cultivos para hacer combustible para coches aumenta el hambre”. Las empresas de la UE ya han adquirido o están en negociaciones para adquirir al menos 5 millones de hectáreas.

Estados Unidos, países de la Unión Europea -especialmente Alemania, Francia y España-, junto con Brasil, Indonesia, China, Canadá, Malasia y Argentina utilizan alrededor de una décima parte de la cosecha mundial de cereales y un tercio de los cultivos de azúcar para la producción de etanol y una quinta parte de los aceites vegetales para biodiésel.

El cultivo de plantas para producir energía ocupa mucho terreno. Además, para este fin utilizan enormes cantidades de fertilizantes, pesticidas y agua. El aumento en el precio de los alimentos que se experimentó desde el año 2006, en especial del maíz, tiene que ver con la demanda de productos agrícolas para la producción de bioetanol.

Europa, por ejemplo, sigue transformando 10.000 toneladas de trigo -el equivalente a 15 millones de barras de pan (750 gr.)- en etanol para su uso en los automóviles. Además, quema más de 17.000 toneladas de aceite de colza y girasol cada día el equivalente a 19 millones de botellas. Como si fuera poco, el 50 por cien del de aceite de palma que se consume en Europa (culpable del 40 por cien de la desforestación de Borneo) y el 32 por cien del de soja es para alimentar sus coches y camiones.

En un mundo en donde casi el 10 por cien de la población mundial sufre hambre, el 18 por cien de la producción mundial de aceite vegetal, apto para consumo humano, se destina al biodiésel.

En todo el mundo se producen cada año 2.600 millones de toneladas de cereales y más de 200 millones de toneladas de aceites vegetales (UFOP 2022).

Para los 110.000 millones de litros de etanol que se producen anualmente en el mundo (2019), se utilizan 168 millones de toneladas de cultivos de cereales y azúcar. Las materias primas son el maíz en Estados Unidos, la caña de azúcar en Brasil y, principalmente, el trigo, el centeno y la cebada en la UE.

Para los 46 millones de toneladas de biodiésel (el equivalente a unos 52.000 millones de litros) que se producen anualmente (2019) en todo el mundo, las materias primas utilizadas son: 18 millones de toneladas de aceite de palma (39 por cien); 11,5 millones de toneladas de aceite de soja (25 por cien); 6,4 millones de toneladas de aceite de colza (14 por cien); 2,3 millones de toneladas de cereales (5 por cien).

Según el Ministerio alemán de Medio Ambiente, cerca del 4 por cien del consumo total de energía en el transporte por carretera se debe a los biocombustibles, que se obtienen de los cultivos de alimentos y piensos. “Esta cantidad de energía corresponde a unos 9,8 millones de toneladas de materias primas como el trigo, la colza, el maíz y la soja”, dijo el ministerio. Además, el 91 por cien de las materias primas utilizadas son importadas del extranjero.

Según la organización Transport & Environment, la Unión Europea y Reino Unido convierten cada día en etanol 10.000 toneladas de trigo –o 15 millones de barras de pan– para uso en automóviles.

Según la Comisión Europea, alrededor del 8 por cien (20 millones de toneladas) del grano se destina a la producción de etanol. De este modo, se producen 5.200 millones de litros de etanol.

En el desarrollo de la economía mundial capitalista la estructura productiva mundial de la energía se encuentra en proceso permanente de reorganización, debido a que la oferta de ésta fluctúa acorde con las condiciones mundiales de reproducción del capital, cuyas corporaciones trasnacionales controlan el mercado mundial e imponen, ya sea mediante chantajes del Fondo Económico Mundial o el Banco Mundial, ya sea mediante acuerdos con gobiernos débiles o c orruptos la expansión de los agrocombustibles, y han puesto en marcha la expansión de un sistema de producción especializado que se basa en grandes granjas con monocultivos con niveles altos de agroquímicos, en especial de herbicidas y fertilizantes nitrogenados que dejan como resultado una expansión mundial de enfermedades de “etiología desconocida”.

Desde 2019, la producción nacional de biodiesel y otros biocombustibles aumenta en 30.000 barriles/día (b/d) y 80.000 b/d, respectivamente. El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) ha anunciado 59 millones de dólares para acelerar la producción de biocombustibles y bioproductos.

Investigadores de la Universidad de Winsconsin realizaron un estudio sobre el potencial que tiene el mundo de fabricar biodiesel. Entre los mayores productores de aceite de soja y palma se encuentran: Malasia, Indonesia, Argentina, Estados Unidos y Brasil. Dado que el combustible es un “commodity” (un commodity es un material tangible que se puede comerciar, comprar o vender. Al encontrarse sin procesar, no posee ningún valor añadido o diferencial más allá de su proveniencia, por eso se suele usar como materia prima para fabricar productos más refinados) de mayor valor que la soja u otras materias primas, es esperable que gran parte de los países redirijan su producción a las energías alternativas.

La asociación europea de productores de etanol (ePure) ha actualizado el mapa de las plantas de bioetanol existentes en la Unión Europea y Reino Unido. La gran mayoría (75) de las 117 inventariadas no pertenecen a socios de esta patronal, aunque afirman que las 42 restantes producen el 85 por ciento de la producción de etanol de la UE. Polonia con dieciocho plantas (la mayoría fuera de ePure) y Francia con dieciséis (la mayoría en ePure) son los dos países que más aportan. España registra siete.

Rumanía, principal productor de materia prima, solo tiene una planta.

En Francia hay siete fábricas de etanol de Tereos, la mayor productora de Europa y socia de ePure. A las siete de Francia añade tres en la República Checa y una más en Bélgica. Entre todas suman una producción que supera los 1.200 millones de litros anuales, El segundo gran productor es Crop Energies, con tres plantas repartidas entre Alemania, Bélgica y Francia. Además de Vertex, Tereos y Crop Energies, otras importantes empresas con plantas en varios países son Cristal Union, St1 y Cargill. Agrana, en Austria, y Vivergo, en el Reino Unido.

La última señal de una transición energética mundial que dejará mayores beneficios al capital: las refinerías de petróleo masivas en el oeste de los Estados Unidos se están convirtiendo en plantas de biocombustible.

Phillips 66 es la última de una serie de refinerías estadounidenses que está convirtiendo una refinería de petróleo en California en una planta de biocombustible a medida que la gasolina pierde su brillo a los combustibles derivados de productos agrícolas. La compañía dijo que su refinería Rodeo de 120.000 barriles por día cerca de San Francisco se convertirá en la planta más grande del mundo.

El anuncio se produjo aproximadamente una semana después de que el gigante de combustibles Marathon Petroleum Corp. dijera que podría convertir dos refinerías en plantas de diesel renovable. En junio, Holly Frontier Corp. dijo que convertiría su refinería de Cheyenne, Wyoming, en una planta de diesel renovable para 2022.

El aceite de palma africano
El coste salarial se convierte en un factor determinante en la cacareada transición energética, si comparamos los salarios pagados en la industria petrolera con los pagados en la producción de aceirte de palma.

 Un roughneck, como se les llama a los trabajadores de las plataformas petroleras, puede ganar 100.000 dólares por año, y el salario mínimo y máximo de los trabajadores en instalaciones de refinación de petróleo y gas natural oscila entre 2.025 a 6.104 dólares mensuales en 2022.

El anuario de la FAO indica los siguientes jornales para los países dentro o cerca de la región palmera.

Indonesia, con una producción de 46,5 millones de toneladas de aceite de palma anuales, el salario no supera los 95,2 euros mensuales. Malaysia, con una producción de 19,8 millones de toneladas anuales, el salario en las plantaciones queda a un 60 por cien del mínimo establecido para la industria de 232 euros mensuales. En Thailandia, con una producción de 3,2 millones de toneladas el salario en las plantaciones está en un 50 por cien del salario mínimo para la industria de 195 euros mensuales. En Nigeria, con una producción de 1,4 millones de toneladas anuales el salario queda por debajo del mínimo establecido para la industria de 87,9 euros mensuales. Y en Ghana, con una producción de 300.000 toneladas anuales el salario también queda por debajo del establecido como mínimo para la industria, de 56,9 euros mensuales.

Por hectárea de tierra, la palma aceitera puede producir aproximadamente 4 toneladas de aceite por año. En comparación con el aceite de colza que se sitúa en segunda posición, en cuanto a rendimiento, donde se pueden llegar a producir en una hectárea 0.75 toneladas por año.

 El rendimiento de cosecha por hectárea tiene efecto directo sobre el tamaño de la plantación. Con rendimiento a madurez de 10 toneladas por hectárea serian necesarias unas 3.500 hectáreas para sostener una fábrica con capacidad normal de 9 toneladas por hora.

Y para hacernos una idea de la cantidad de hectáreas dedicadas a la energía del capitalismo verde robadas miserablemente a la alimentación humana, lo podemos ver en el cuadro adjunto.

Para mantener y aumentar estas producciones se precisa de enormes extensiones de tierra.

Compra de tierras en el mundo. Los nuevos colonizadores
China, Arabia Saudí, Corea del Sur, India y Emiratos Árabes Unidos, por este orden, son los países que lideran el ranking de países compradores de terreno fértil. Les siguen Estados Unidos, Egipto, Suecia, Reino Unido, Qatar, Alemania y Kuwait. En China, por ejemplo, con un 20 por cien de la población mundial pero solo el 8 por cien del terreno cultivable, el desequilibrio es evidente. Para llenar la despensa y garantizar sus reservas, China ha adquirido aproximadamente 7 millones de hectáreas de terreno cultivable fuera de sus fronteras.

Según un estudio del Instituto Oakland, fondos de inversión y entidades financieras internacionales también quieren su trozo del pastel y han comenzado a invertir en tierras cultivables, en busca de rentabilidades cercanas al 25 por cien. Se calcula que este tipo de inversiones ha duplicado su volumen en dos años, alcanzando la friolera de 7.000 millones de dólares.

Las tierras objeto de compra o arrendamiento a largo plazo se hallan principalmente en África, Asia y Suramérica. Land Coalition estima que en los últimos 10 años unos 80 millones de hectáreas han cambiado de manos, lo que supone una extensión mayor que la de España. Con mucho, El continente africano es el que más sufre esta nueva forma de colonialismo. Países como Sudán, Mozambique, Etiopía o Nigeria han cedido a inversores extranjeros inmensas zonas de cultivo. Liberia representa el caso más extremo, ya que solo el 7 por cien del territorio cultivable del país permanece en manos de propietarios nacionales.

El principal problema de este tipo de transacciones es que se cede el control de la producción de alimentos o materias primas para su conversión en biocarburantes a inversores extranjeros. La soberanía alimentaria, entendida como la capacidad de cada estado para definir sus políticas agrarias y alimentarias, se desvanece.

En Madagascar, cuando en 2008 el gobierno arrendó durante 99 años 1,3 millones de hectáreas (la mitad del terreno cultivable del país) a la multinacional surcoreana Daewoo. Un año después, las revueltas a causa de este acuerdo forzaron un cambio de gobierno y la resolución de los contratos firmados con el grupo asiático.

Los inversores extranjeros están comprando cada vez más tierras de cultivo en todo el mundo, con el objetivo principal, aunque no solo, de producir alimentos, dificultando el propio desarrollo de la agricultura y de las poblaciones locales, según un informe recientemente difundido por la Iniciativa Land Matrix.

Uno de los autores del estudio, el académico de la Universidad suiza de Berna, Markus Giger, señaló que han venido observando una tendencia en la aplicación de los acuerdos de compraventa de tierras, las cuales no solo se compra, sino que una parte significativa de ellas se están utilizando para expulsar a los habitantes de zonas donde la población local estaba cultivando con anterioridad.

Desde el año 2000 se han firmado al menos 1.204 contratos por parte de inversores extranjeros para la adquisición de 42 millones de hectáreas. De ese número total, la Iniciativa Land Matrix ha encontrado 1.004 contratos destinados a la compra de tierras agrícolas a gran escala, que cubren una superficie conjunta de 26,7 millones de hectáreas, lo que representa un 2 por cien de la superficie global cultivable, equivalente a la superficie conjunta de Reino Unido y Eslovenia.

Según este informe, los cinco países principales inversores, que compran tierras bajo contrato en el exterior proceden de países como Malasia, Estados Unidos, Reino Unido, Singapur y Arabia Saudí que, en conjunto, representan el 45 por cien de la tierra bajo contrato y el 37 por cien de todas las ofertas. Por ejemplo, en Malasia existe un fuerte sector fabricante de aceite de palma y empresas que buscar diversificar su producción comprando terrenos más baratos en países vecinos, con características similares de explotación y sistemas políticos que ya son conocidos.

Otro 30 por cien de las ofertas (32 por cien de la superficie) son realizadas por empresas financieras (que cotizan en Bolsa), concentrándose más en Asia y Europa del Este, involucrándose en múltiples transacciones de tierras en una sola región geográfica. Alrededor de otro 15 por cien de las adquisiciones de tierras a gran escala son realizadas por fondos de inversión, y solo un 15 por cien de las adquisiciones de tierras agrícolas por extranjeros cuentan con un socio local, centrándose sobre todo en la producción industrial de biocombustibles a partir de materias primas agrícolas.

El extractivismo cultural
Raúl Zibechi junto a Ramón Grosfoguel, Lianne Betasamosake Simpson y otros establecen la relación de este concepto de extractividad hacia otras áreas, entre ellas la cultural. Zibechi se pregunta: “¿Por qué hacer hincapié en la existencia de una cultura extractivista diferente de la hegemónica en otros periodos del capitalismo? Porque nos ayuda a comprender de qué se trata el mundo en el que vivimos y las características del modelo contra el que nos rebelamos… Incluso en la esfera de la reproducción, el sistema se esfuerza por mercantilizarlo todo, desde los nacimientos hasta la alimentación”.

El “extractivismo cognitivo” es un concepto lanzado desde principios del 2013 por la canadiense Leanne Betasamosake Simpson que lo define como “un robo, un saqueo, un pillaje. Es una forma de ser y estar en el mundo, donde se apropia de los demás sin consentimiento y sin pensar ni preocuparse en el impacto negativo que genera en la vida de otros seres vivos. La lógica de la actitud del extractivista ontológico es: “Mientras me beneficie a mí, no me importa las consecuencias sobre los otros seres vivos… Estamos cuidando de nosotros mismos en el camino hacia el fascismo”. Estas actitudes egocéntricas, estas formas de ser y estar en el mundo, egolátricas, son propias de las sociedades formadas a través de una larga historia de imperialismo, capitalismo, colonialismo.

El “extractivismo” y el asimilacionismo van juntos. En la visión del mundo “extractivista” todo se transforma en recurso extraíble para vender como mercancía por una ganancia en el mercado mundial. Esto incluye desde las formas de vida (humanas y no humanas) hasta los artefactos culturales y los conocimientos. Todo es visto como instrumental al sostenimiento de la vida extractivista y asimilacionista. Esta forma de ser despolitiza, descontextualiza y despoja los sentidos lingüísticos y culturales ligados a los artefactos y “objetos” extraídos.

Como anota Ramón Grosfogel el extractivismo es una forma de fascismo descarado que va desde el cristianízate o te mato del siglo XVI hasta el civilízate o te mato del siglo XIX, al desarróllate o te mato del siglo XX y al democratízate o te mato del siglo XXI. Todos estos proyectos globales coloniales han estado asociados al extractivízate o te mato que ha sido una constante desde el siglo XVI”.

Se han identificado diferentes modelos de extractivismo: un extractivismo “clásico”, y un “neoextractivismo progresista”.

El clásico ha sido el más común y en toda la historia. El “neoextractivismo progresista” presenta unas características bipolares: mantiene elementos del pasado junto con un nuevo lenguaje para hacerlo más digerible y, sobre todo, este extractivismo es defendido desde otras bases conceptuales entre ellas las derivadas del discurso sobre el cambio climático, la transición energética, el CO2, etc., coincidentes con el llamado Gran Reinicio que pretende imponer el Foro Económico Mundial. Pero este neoextractivismo va más allá de la propiedad de los recursos, sean estatales o no, ya que termina reproduciendo la estructura y las reglas de funcionamiento de los procesos productivos de la acumulación capitalista.

Todo ello amparado en las sucesivas Leyes nacionales e internacionales dictadas al efecto, las nuevas palabras que encubren los verdaderos propósitos, y las exigencias de la Organización Mundial del Comercio, según la cual todo lo existente es extraible y exportable.

Este carácter descriptivo de la nominación se ha introducido para dificultar la comprensión de las relaciones que este modelo extractivista guarda con la totalidad social; en particular, su papel en la configuración de las relaciones de clase a nivel internaciona.

Extractivismo uterino y maternidad subrogada
De entrada, podemos realizar un paralelismo con la expropiación de la tierra a aquellos que la trabajaban para disfrute de sus familias, para a continuación, unos pocos poder decidir que hacer en ella y gozar de sus frutos.

Así pasamos al “extractivismo uterino” caracterizado por lo que el complejo LGTBI denomina maternidad subrogada. Como quién extrae carbón de una mina, petróleo de un pozo, cereales para biocombustible de una tierra, para procesarlos en otras latitudes, los modernos y progresistas depredadores, extraen un recién nacido del útero materno, para “procesarlo” en el entorno de personas bienestantes al objeto de que olvide de donde y de quién se ha extraído, lo mismo que cuando una persona enloquece por disponer de un smartfone de última generación olvida la sangre que ha costado la extracción del coltán necesario para su funcionamiento.

Cientos, miles de mujeres en diferentes partes del mundo, pero con un elemento común, la falta o la escasez de recursos, firman contratos similares a los expuestos en relación a la compra o alquiler de tierras. Contratos leoninos, en los que solamente se salvaguardan los “intereses” de los compradores en los que se debe asegurar la “fertilidad” de los úteros contratados.

Así como podemos hablar de un neoextractivismo progresista, de igual o peor contenido que el clásico, también se ha acuñado un neoderecho que es fundamentalmente la expresión del deseo de una voluntad que aspira al reconocimiento de su pretensión. Alguien quiere algo y lo exige. Es la llamada libertad de mercado, instituïda como un derecho, en el cual el precio de compra es proporcional a la escasez o a la abundancia de las mercancías.

En la Sentencia del Tribunal Supremo 1153/2022 de fecha 31 de Marzo de 2022 relativa a una demanda sobre la inscripción registral de un bebé extraído de un útero de alquiler, aparecen literalmente algunas de las cláusulas del contrato realizado. He aquí algunas de ellas:

“La gestante sustituta renuncia a todos los derechos y reclamaciones sobre el niño nacido y acepta entregar la custodia física del niño inmediatamente después del parto sin ninguna interferencia a la futura madre.

“La gestante sustituta no tendrá, ni tratará de tener relación con el niño, incluyendo sin limitación: la relación padre-hijo, información de su crianza o intentar tener información de su localización.

“La gestante sustituta, mediante la firma del presente contrato, renuncia a todos los derechos de confidencialidad médica y psicológica, permitiendo a los especialistas que la evaluarán, compartir dichos resultados con la futura madre.

“La gestante sustituta está de acuerdo a someterse a pruebas al azar sin aviso previo de detección de drogas, alcohol o tabaco según la petición de la futura madre o por recomendación del médico tratante.

“En caso que la gestante sustituta sufriera cualquier enfermedad o lesión potencialmente mortal (como por ejemplo muerte cerebral) la futura madre tiene el derecho a mantenerla con vida con un soporte vital médico, con el objetivo de salvar al feto hasta que el médico tratante determine que está listo para el nacimiento.

“La gestante sustituta, entregará al niño a la futura madre inmediatamente después del parto”.

La maternidad subrogada o gestación por subrogación. El término sustituye al de vientres de alquiler que se considera más basto, anticientífico e incluso menos descriptivo pues como dicen los hagiógrafos no se alquila sólo en vientre sino que se implica más la mujer… En sentido jurídico subrogarse es ponerse en la posición de otro. Uno se subroga en la hipoteca o en otras condiciones de deudor y eso quiere decir que paga por el otro.

También se subrogan los contratos laborales ante el cambio de empresa. La subrogación, que es ponerse en la posición jurídica de otro, es radicalmente distinta de la posición que consiste en que una persona realice la carga que da paso a unos derechos y se vea suplantada por otra en esos derechos. La denominada maternidad subrogada realmente es el alquiler de un útero, pero como los úteros no pueden ni deben alquilarse lo que realmente se hace es poner a una persona a gestar y luego privarle mediante una falsa opción “altruista” o mediante un precio de los efectos jurídicos de su acción.

¿Se puede vender un derecho tan personal como la maternidad? Esa es la pregunta que nos hacemos al contemplar la maternidad subrogada, y esa es la cuestión que debemos abordar si vamos más allá de la mera apariencia. “Poner a disposición de otros el conjunto de la vida física o psíquica de la madre «portadora» es un acto de limitación de la libertad de las mujeres, inaudito desde la abolición de la esclavitud”.

El extractivismo en la intimidad
Este apropiarse de los demás, está teniendo su cénit en la actualidad mediante las miles de “aplicaciones” en los telèfonos móviles, plataformas digitales i aparatos relacionados con la domótica en lo que se denomina viviendas inteligentes. Se trata de un extractivismo de la intimidad humana: que come, que viste, donde va, con quién se relaciona, cuales son sus preferencias teatrales, cinematográficas, televisivas, deportivas, sexuales; su estado de salud, medicamentos que ingiere, jabón con que se lava, transporte que utiliza, viajes que realiza, ocupación laboral… y emociones íntimas.

Después de estas extracciones, si a alguien le preocupan, la pregunta que surge es ¿dónde queda la estructura primaria de la persona humana?, y a continuación preguntar ¿para qué se utilizan estas extracciones? Y ¿quién las utiliza?

Para entender este especial extractivismo, seguramente es de gran ayuda el libro escrito por Shoshana Zuboff “La era del capitalismo de la vigilancia”, en el cual realiza un detallado anàlisis de los métodos empleados, las corporaciones, personas y Universidades implicadas, y los objetivos. Objetivos que siguen la misma tónica de lo descrito anteriormente sobre el extractivismo: la reorganización del capital para mantener e incrementar tanto el beneficio económico como el control sobre personas y cosas, en una palabra, hacer efectivo el ejercicio del poder.

Ante todo debemos relacionar este ejercicio del poder con la llamada Inteligencia Artificial (IA) que no es otra cosa que la inmensa acumulación de datos, estamos hablando de billones de datos introducidos en enormes estructuras computacionales, las cuales entrecruzan dichos datos en función de la utilización de los mismos en cada momento.

Existen dos cúspides para este entramado: una compuesta por las grandes corporaciones industriales, ya sean alimentarias, textiles, energéticas, electrónicas, químicas, farmacéuticas o militares. Otra cúspide formada por los monstruos que acaparan las redes de transmisión de datos, Microsoft, Amazón, Google, Facebook, Baidu, Alibaba, Tencent, que en colaboración de las Universidades financiadas por ellos, han elaborado unos programas con diferentes denominaciones pero destinados a unas mismas finalidades: el extractivismo de la intimidad de las personas y la modificación conductual de las mismas.

Entre las diversas aplicaciones, que sin lugar a dudas podemos calificarlas de maquinaria extractiva, podemos destacar por su gran extractivismo a Google Earth, Google Home, Google Now, mFacebook, Echo Amazón, Alexa de Amazón, mHealth, SmartTv… Cada una de ellas con distintas características incorporadas a diferentes artilugios que van desde la muñeca “Mi amiga Cayla” de Génesis Toys, o la “Barbie de la casa de los sueños” de Mattel, con capacidad de transmitir ininterrumpidamente voz e imagen del interior de los hogares, hasta los televisores “inteligentes” activados por voz como el Vizio que también ininterrumpidamente transmite, aunque esté apagado, cualquier movimiento que se realice en el hogar. A su lado los robots de limpieza que transmiten además de las conversaciones de los integrantes de la unidad familiar, planos detallados de la vivienda, color de las paredes, cortinas, decoración, etc.

La novela “Un mundo feliz” de Huxley se ha quedado tan obsoleta como los candiles de aceite para la iluminación en la época de la electricidad.

Shoshana Zuboff define el capitalismo de la vigilancia como un nuevo orden económico que reclama para sí la experiencia humana como materia prima gratuïta aprovechable para una serie de prácticas comerciales ocultas de extracción y predicción. Una materia prima predictiva que, una vez elaborada, es vendida en un nuevo tipo de mercado de predicciones de comportamiento: los mercados de futuros conductuales.

Desde la perspectiva del capitalismo de la vigilancia, el mundo, el yo individual y el cuerpo quedan reducidos al estatus permanente de objetos. Nuestra conducta, otrora inobservable, ha sido declarada RECURSO que se puede tomar gratuitamente, convertirlo en su propiedad particular y usarlo y rentabilizarlo.

También se pregunta Shoshana Zuboff ¿Quien es el dueño de los datos una vez que el consentimiento para cederlos ha desaparecido? La respuesta es clara y diàfana: las grandes corporaciones de redes informáticas y los conglomerados industriales, farmacéuticos, culturales y militares en un enfoque radical que supone un giro desde la fabricación de grandes productos PARA nosotros, hacia la extracción de grandes datos SOBRE nosotros.

En el 2015 IBM patentó el Watson Personality Service, que evalúa a cada individuo en función de doce categorías de “necesidades” que son: el entusiasmo, la armonía, la curiosidad, el ideal, la cercanía, la autoexpresión, la libertad, el amor, el pragmatismo, la estabilidad, el desafío y la estructura.

Carole Cadwalladr en una entrevista en The Guardian el 18 de Marzo de 2018 sobre el mismo tema denunciaba: “Creo que es peor que acosar, pues la gente no sabe lo que se le está haciendo. Al menos el acoso es respetuoso con la capacidad del acosado para reaccionar y actuar, porque éste sabe que está siendo acosado… pero si no se respeta la capacidad de acción de las personas, todo lo que se haga queda al margen de cualquier concepto de democracia, tan solo es la guerra de la información”.

La Comisión Europea desde 2015 está financiando la empresa Realeyes para el proyecto Automatic Sentiment Analysis in the Wild (SEWA, análisis automático de sentimientos en estado natural). Dicho proyecto explora caras, voces, gestos, cuerpos y cerebros mediante sensores biométricos que transforman en DATOS desde un parpadeo inadvertido hasta una leve caída de la mandíbula durante una fracción de segundo delante una reacción de sorpresa. Que segúnpropaganda del propio SEWA “Las tecnologías que pueden analizar con precisión el comportamiento y las interacciones sociales, vocales y verbales humanas en su estado natural, según son observadas por las cámaras web omnipresentes en todos los dispositivos digitales, tendrá una honda repercusión tanto en la ciencia bàsica como en el sector industrial.

Joseph Weizenbaum, científico que durante años trabajó en el MIT (Instituto Técnico de Massachussets) en los programas de control y vigilancia, hace años que se preguntó: ¿qué es lo que hago realmente? ¿Cuáles son la aplicación y la utilidad final de los productos de mi trabajo? ¿Estoy satisfecho o avergonzado de haber contribuido a que tengan este uso? .

Ahora debemos preguntarnos nosotros que herramientas debemos utilizar para enfrentarnos a los nuevos modelos de capitalismo, insospechados por parte del proletariado mundial. Y esta tarea precisa que las personas disidentes, científicos y técnicos del neoextractivismo emocional, rompan las cadenas que los unen a los organizadores de tamaño expolio y pongan sus conocimientos al servicio de una nueva modalidad de lucha de clases contra el extractivismo del capitalismo de la vigilancia.

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