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¿VIETNAM SOVIÉTICO? AFGANISTÁN Y LA GUERRA AFGANO-SOVIÉTICA

El año 1986 fue un año clave en la guerra.

Sección Histórica 29 de agosto de 2021 Carlos Llanas
afganistan

¿VIETNAM SOVIÉTICO? AFGANISTÁN Y LA GUERRA AFGANO-SOVIÉTICA

En las últimas semanas, Afganistán es noticia de nuevo por una nueva crisis política, económica, social y humanitaria que se ha producido. Mientras veía en televisión como los talibanes entraban en Kabul y la retirada de Estados Unidos del país se me vino a la cabeza como Afganistán fue otro de esos campos de batalla de la Guerra Fría y de como siempre se ha dicho, sobre todo por parte de la prensa americana, que Afganistán fue el “Vietnam de la URSS”. Pero ¿eso es cierto? Hoy trataremos la guerra afgano-soviética que sucedió entre 1978 hasta 1992 y veremos si es real esa afirmación o no.

 Historia turbulenta

Afganistán, como la mayoría de los países de Oriente Medio, fue fruto del periodo imperialista y colonialista que vivieron las grandes potencias europeas en el siglo XVIII. En este país hecho con escuadra y cartabón, el pueblo afgano se ha visto envuelto en las peleas entre grandes potencias a lo largo de su historia que le ha llevado a una lucha constante para defenderse del invasor como fue el caso de las dos guerras anglo-afganas contra los británicos a lo largo del siglo XIX.

Aun así, una de las guerras contra invasores extranjeros que ha afectado más al país es sin duda la guerra contra la Unión Soviética que ocurrió a finales del siglo pasado. Una guerra donde se cruzaron intereses extranjeros y enfrentamientos internos que hoy en día duran como estamos viendo.

Antes de esta guerra afgano-soviética, Afganistán y la URSS ya tenían historia. En 1919, en plena lucha por su independencia, el recién estado soviético ya reconocía a Afganistán como independiente. Tras la independencia y hasta 1963, los soviéticos mantuvieron buenas relaciones diplomáticas con los afganos, ya que su objetivo era expandir su influencia a la mayoría de los países posibles y, como todos sabemos, eso era básico si era un país cercano a las fronteras de la Unión Soviética. Entre 1963 y 1978, Afganistán se alejaría de la órbita soviética para mantener relaciones con sus vecinos árabes a causa de los diferentes cambios de régimen que se vivieron.

En primavera de 1978 llega al poder el Partido Democrático Popular de Afganistán, fuerza comunista del país, se proclama la república comunista y se produce una auténtica revolución en el país a nivel social que favorecía sobre todo a las mujeres. También hubo una dura represión política. Hay que decir que, a pesar de que la llegada del PDPA al poder fue fruto de la intervención de soldados afganos entrenados en la URSS, ni el gobierno de Moscú ni el KGB tuvieron que ver en el golpe.

Esta situación de cambios sociales, de represión y de fuerte influencia de la URSS sobre el país, provoca una oposición de carácter tradicionalista islamista protagonizada por muyahidines, siempre apoyada bajo la mesa por potencias extranjeras como los Estados Unidos, que llevaron a que, en 1979 estallara una guerra civil. El casus belli fue que el ejército de la ciudad de Herat se rebeló asesinando a colaboradores soviéticos del gobierno que, como repuesta, aniquiló la ciudad.

Una guerra civil que va más allá

Durante los meses siguientes, el presidente Taraki pidió ayuda militar a los soviéticos que ofrecieron lo mínimo para no tener problemas a nivel internacional. Durante los meses siguientes, el país fue de mal en peor y el primer ministro Amín decidió iniciar un golpe de estado. Tras un intercambio de disparos entre los grupos de seguridad de los principales líderes del país, Hafizullah Amín substituyó a Nur Muhammad Taraki, ejecutado por las fuerzas de Amín, como único primer ministro del país.

Con Amín en el poder, Afganistán empieza a despegarse de la influencia soviética y empieza a aliarse con Pakistán y con los EEUU. Ante esta situación, el gobierno de Leonid Brézhnev empezó a ver con más preocupación la situación de Afganistán. A pesar de esto, según parece, la decisión de invadir Afganistán se tomó dos semanas antes, el día 12 de diciembre de 1979, en una reunión del Politburó, el máximo órgano político de la URSS, en la que asistieron el líder del partido Brézhnev, el ministro de Defensa Ustinov y el ministro de Exteriores Gromiko, el estadista e ideólogo soviético Súslov y el director del KGB Andrópov.

No queda claro si el primer ministro Kosvguin asistió a la reunión o no. Sin embargo, no se sabe del todo bien quien fue el artífice de la propuesta o si se decidió de manera unánime o no.

La invasión iniciada el 25 de diciembre de 1979 tenía el objetivo pacificar Afganistán echando del poder a Hafizullah Amín para poner a Babrak Karmal, quien ya había sido primer ministro adjunto del país junto a Nur Muhammad Taraki y que había sido obligado a ser embajador del país en Checoslovaquia tras la llegada de Amín al poder. Pero no sería todo tan fácil.

Y llegó la guerra

EL 27 de diciembre de 1979 se llevó a cabo la Operación Tormenta-333 en el cual 24 soldados del Grupo Alfa y 30 soldados del KGB, vestidos de uniforme afgano, acabaron con la vida de Amín en el palacio Tajbeg. El Consejo Revolucionario de Afganistán nombró a Karmal nuevo presidente del país y los rebeldes, apoyados de manera encubierta por los americanos hasta abril de 1980, iniciaron una oposición armada basada en las tácticas de guerrilla.

Con un ejército afgano muy debilitado por deserciones y un territorio desconocido para ellos, los soviéticos se vieron en una serie de enfrentamientos que solo servían para perder efectivos. Esta situación duraría hasta 1985 cuando los soviéticos decidieron reestructurar el ejército afgano con armamento más moderno y un mejor entrenamiento.

Estados Unidos, como ya he mencionado, ayudó a estos rebeldes durante los primeros cuatro años de contienda fue una ayuda a través de la CIA. En 1984, con el segundo mandato presidencial de Reagan, la ayuda para los rebeldes, encabezados por los muyahidines, pasó a ser más intensa y les proporcionó más armamento y más entrenamiento y, por lo tanto, más hombre para hacer frente a los invasores. También recibieron ayuda de países árabes como Pakistán o Arabia Saudí, que aportó el doble que los EEUU.

Además, hay que decir que los muyahidines recibieron ayuda material por parte de China que, en aquellos años, sus relaciones con la URSS no pasaban por sus mejores momentos. Los muyahidines se centraron en la guerra de guerrillas: enfrentamientos en las montañas a base de emboscadas aprovechando sus conocimientos orográficos del terreno, escondiéndose por las cuevas y entre los civiles ante los bombardeos enemigos y atacando convoyes de abastecimiento y puntos de distribución.

Aun así hay que recalcar que los diferentes grupos guerrilleros jamás trabajaron de manera coordinada y hasta hubo enfrentamientos entre sí en una lucha de poder entre ellos. Uno de esos líderes guerrilleros más conocidos es Ahmed Shah Massud, también conocido como el León del Panjshir. Ahmad Massud, su hijo, es el líder de los rebeldes que se han levantado contra el gobierno talibán. También sería entrenado por la CIA para esta guerra un saudí que, años más tarde, sería el líder del grupo terrorista más peligroso del mundo, Al-Qaeda: Osama Bin Laden.
El año 1986 fue un año clave en la guerra. 

En este año, Karmal fue substituido por Mohammad Najibulá y la URSS de Gorbachov inició el proceso de retirada del ejército soviético y dejar el conflicto en manos de los afganos. Además, los guerrilleros empezaron a recibir armamento de última generación para neutralizar las fuerzas aéreas soviéticas que tanto daño les había hecho hasta entonces porque los rebeldes eran muy letales solo en los enfrentamientos terrestres. Este también fue el año del accidente en la central nuclear de Chernóbil que minó, más todavía, la credibilidad internacional de la Unión Soviética.

Finalmente, entre 1987 y 1989, los soviéticos intervinieron lo mínimo en el conflicto. Esta situación envalentonó tanto a los rebeldes que estos llevaron a cabo ataques terroristas en ciudades y atacaron una fábrica de armamento de Tayikistán. El gobierno afgano intentaría cambiar de estrategia promoviendo una Reconciliación Nacional que no coló. La retirada soviética iniciada en 1986 se aceleró entre los meses de noviembre de 1988 y febrero de 1989.

La guerra acabaría de manera oficial en 1992 con la llegada al poder de los talibanes, aunque la paz no llegaría al país porque empezaría una nueva guerra civil.

 ¿El Vietnam soviético?

Visto el conflicto, la gran pregunta es: ¿Afganistán fue el “Vietnam de la URSS”? La respuesta es: a medias.

Por un lado, es cierto que americanos y soviéticos recibieron apoyo de un ejército nacional (survietnamita y afgano, respectivamente) mal preparado a niveles logístico, armamentístico y de entrenamiento. También es cierto que los Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrentaron a unas guerrillas muy motivadas, pero poco preparadas para luchar contra ejércitos con armas sofisticadas y que, cansados del coste humano y militar que les estaba suponiendo, decidieron retirarse; percibiéndose internacionalmente dicha retirada como una victoria para el bando guerrillero, el más débil en principio.

Por otro lado, existen diferencias muy significativas entre ambos conflictos para las dos superpotencias. Una de básica es que, a diferencia de la URSS, los americanos extendieron la guerra del Vietnam atacando a los países vecinos, Laos y Camboya por ejemplo, que estaban ayudando al Vietcong con soldados; los muyahidines solo recibieron entrenamiento, financiación y armamento del extranjero.

El otro factor diferencial fue la inversión militar porque, en casi los nueve años que duraron ambos conflictos, los Estados Unidos mandaron 1 millón de soldados más a Vietnam del Sur que la Unión Soviética en Afganistán. Esto significa que la densidad de tropas en el territorio afgano fue 20 veces inferior a la de tropas estadounidenses en Vietnam.

También hay que decir que, mientras que los americanos tuvieron unos 60.000 fallecidos en Vietnam entre muertos en combate y muertos por otras causas como enfermedades, las cifras de la URSS no llegan a los 30.000 fallecidos.

 En conclusión, podemos ver que, a pesar de las similitudes entre ambos conflictos, hay diferencias substanciales que demuestran el grado de importancia que tuvieron Vietnam y Afganistán para ambas potencias. A pesar de lo que se jugaban, la URSS nunca vio a Afganistán como un objetivo prioritario a diferencia de los EEUU en Vietnam.

La otra gran conclusión que podemos sacar comparando este conflicto afgano-soviético con las imágenes que estamos viendo en Kabul estos días es que la historia no es pasada porque siempre está presente.

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