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VIKINGOS EN TUDMIR (II)

BREVE CRONOLOGÍA DE CAMPAÑAS VIKINGAS EN LA PENINSULA IBÉRICA

Sección Histórica 03 de noviembre de 2021 Aureliano Rodríguez
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Siguiendo el pensamiento de Jesús Riosalido a través de su trabajo: “Los Vikingos en al-Ándalus” las gentes del norte entrarían en la península como guerreros para, en un momento posterior, hacerlo como comerciantes, de esclavos. Apunta el autor, como antecedente, los numerosos pueblos del norte que invadieron Hispania: suevos, vándalos, alanos, godos…

En el transcurrir del tiempo los normandos comerciaron no solo la venta de prisioneros, aunque entre estos, se encontraban: cántabros, irlandeses, franceses, pero también de las costas del Báltico y de Rusia. Siendo los esclavos rusos, y después vikingos, de los omeyas, “los eslavos” por excelencia, conservaron su identidad en al-Ándalus.

Además, los soldados y eunucos vikingos de palacio dominaron la corte y el poder…Uno de los nombres dados a las gentes del norte, por los árabes, era el de “mayus” (magos), o adoradores del fuego. En todo caso idolatras.

La península ibérica fue visitada por huestes nordicas, en el transcurso de doscientos años, en diversos momentos, aunque no todos los textos consultados parecen coincidir. La confusión podría deberse a que las expediciones navales, ocasionalmente, solían dividirse para atacar varios frentes al mismo tiempo.

Quizás, por ello, algunos autores, en la interpretación de las fuentes, prolongan o restringen el tiempo o años de las incursiones, etc. Sin embargo, a grandes rasgos, existe “cierto consenso” sobre las fechas siguientes: 844, 859, 925, 966, 1008, 1017/20.

La primera zona peninsular en recibir la afluencia normanda fue la cornisa cántabra. Las informaciones señalan como la causa, a una tormenta que habría dispersado la flota procedente de una incursión por el Garona.

Algunas de las fuentes consultadas, precisan que tal acontecimiento se produjo: entre el 30 de septiembre del año 843 y el 1 de octubre 845. Generalmente aceptada, como probable, es la fecha que sitúa el 1 de agosto del año 844, el principio de las hostilidades.

Gijón, … La Coruña… El día 25 de agosto del año 844 algunos autores sitúan el ataque a Lisboa -que someterían a saqueo durante 13 días-. Posteriormente se desplazaron por la costa del Algarbe hacia el golfo de Cádiz y subieron las naves por el Guadalquivir, llegando a Sevilla. Las crónicas árabes trasmitidas, nos dicen lo siguiente:

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Evidentemente, los musulmanes les hicieron frente en diversas ocasiones, ocasionando bajas entre los asaltantes y sufriendo propias derrotas. Finalmente, las fuerzas de Abderramán II consiguieron expulsarles, aunque, un buen numero no consiguió embarcar por lo que, después de ajusticiar, los cronistas señalan 400, también indican que el emir asentó a los “supervivientes” en al-Ándalus y, mandó construir (pura precaución y pragmatismo) embarcaciones similares a las de los asaltantes. Además, comenzó una etapa de reformas militares destinadas a mejorar las defensas de al-Ándalus.

 Se considera, una segunda expedición vikinga, la comprendida entre los años 859 y 862. Estaba liderada por Björn Ragnarsson y Hastein. Tuvo como “novedad” que fue la primera vez que los normandos cruzaron el Estrecho de Gibraltar e hicieron incursiones en el Mediterráneo.

No sería raro que intentaran comprobar, a modo de exploración, qué rutas, a través del sur, les acercarían a Constantinopla y, de paso quizás, conectar con las fuerzas del Rus que su vez, a través del Dnieper, enlazaba con la capital del Imperio Romano Oriental donde, otro grupo -recuerden-, la atacó el 18 de junio del año 860.

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¿Tuvieron la intencionalidad de realizar pinza en las puertas de la capital imperial y no supieron seguir adelante? De momento no podemos saberlo, solo que, la incursión que partió de su base en el Loira, (Francia) estuvo compuesta por 4000 guerreros y sesenta y dos embarcaciones.

Galicia, según las fuentes, fue la primera en recibir el primer impacto de los asaltantes: Iria Flavia, …Santiago de Compostela, para seguir hasta Algeciras, al parecer, tras diversos intentos fallidos de desembarco en el litoral portugués. Atravesaron el estrecho de Gibraltar. La expedición atacó Nekor, en Marruecos. Volviendo a al-Ándalus lo costearon agrediendo Tudmir, Orihuela, las Baleares….

 En la costa francesa, invernaron en Camargue. El valle del Rodano y el Rosellón fueron saqueados. Ampurias, Bañolas.  Valence, Luni, Fiesole, Pisa, Florencia serían poblaciones muy castigadas.

Los vikingos no pasaron, en sus saqueos mediterráneos, de la zona norte de Italia. A su regreso, los expedicionarios, al intentar atravesar, nuevamente, el estrecho de Gibraltar, esta vez con rumbo al Atlántico, encontraron a la flota andalusí cortándoles el paso. La escuadra de Mohamed I protagonizó un nuevo enfrentamiento e hicieron uso de tecnología de guerra avanzada para la época: tanques que lanzaban aceite hirviendo, naves rápidas…

Las fuerzas vikingas quedaron, según las crónicas, en 20 naves. Entre los factores que contribuyeron la derrota normanda, está la que señala, como responsable, a la corriente que penetra a través del estrecho de Gibraltar desde el océano Atlántico al mar Mediterráneo.

Esta fuerza, per se, ralentizaría la navegación vikinga en beneficio de las embarcaciones musulmanas, mejor conocedoras de la zona. Parece ser que, a pesar de las pérdidas, los normandos, aún tuvieron ocasión de, en su regreso, saquear Pamplona y apresar al rey García I, que fue liberado previo pago de un cuantioso rescate. Y, como en toda buena historia, existen dos versiones. Una, donde los vikingos navegaron por el Ebro.

La segunda, siguiendo las opiniones de Reinhart Dozy y las de Antón Erkoreka -aunque distanciados en el tiempo-, muestran una visión contraria respecto a la primera. Ambos autores están en la línea donde el ataque se originaría desde la costa cantábrica.  Erkoreka, citando a Mañaricua, es de la opinión que los expedicionarios, penetraron en la desembocadura del Bidasoa, anclando en el antiguo asentamiento de Oiasso y aprovecharían la calzada que unía, a esta antigua población con la capital navarra. Aunque el autor desarrolla otras posibilidades.

 La tercera oleada de ataques vikingos, a tierras peninsulares, se establece entre el periodo de los años 966 al 971. Parece ser que marca una acentuada diferencia con los episodios anteriores. En esta ocasión, los normandos realizan diferentes intentos de invasión con el objetivo de lograr nuevos asentamientos.

El 23 de junio del año 966, una flota compuesta por 28 barcos nórdicos es avistada en Alcácer do Sal, cerca de Lisboa. Se produjo una batalla naval entre la marina andalusí y la escandinava, con la victoria de esta última, lo que produjo la toma de numerosos rehenes. Poco después, otra escuadra del emir, procedente de Sevilla los alcanzó logrando la recuperación de parte de los cautivos.

En el norte, en el año 968, el rey Gunderedo dirigió una flota de cien naves que subieron por la ría -no sabemos si Arousa o Muros y Noya- para atacar Santiago de Compostela, lugar “Sagrado” para la cristiandad europea, por contener las reliquias del Apóstol Santiago. Al frente de la defensa estuvo obispo Sisnando que resultó muerto en la batalla de Fornelos.

En los tres años siguientes, los vikingos saquean sin oposición los aledaños de la ciudad. Finalmente, el Reino de Asturias les hizo frente en el año 971. Un ejército comandado por el obispo Rudesindo y el conde Gonzalo Sánchez se impuso a los nórdicos en una batalla en la que murió Gunderedo.

Pocos meses después, en junio, un numeroso grupo de embarcaciones normandas se aproximó a Lisboa, aunque la flota del califa de Córdoba Al-Hakam II logró interceptarlos.  Y, si bien parece que fue el último intento a gran escala de ataque a las fronteras de al-Ándalus, no parece que la península quedara libre de amenazas.

Respecto a las incursiones para lograr el asentamiento en diversos enclaves de la península, José Carlos Sánchez Pardo, en su trabajo” Los ataques vikingos y su influencia en la Galicia de los siglos IX-X”, realiza la siguiente reflexión “…ellos mismos no mostraron interés en sacar partido de las luchas internas en los reinos hispanos, como sí hicieron en Francia para terminar asentándose en dicho país”

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Año 1014, expedición del rey Olaf contra Galicia. Capturaran al obispo de Tuy.

Rosalido, expone que, si bien los esclavos vikingos, “nunca llegaron a tener una supremacía absoluta”, a partir de la disolución del califato, en 1031, de facto, “los esclavos nuevos y vikingos se hicieron con el poder…”

Efectivamente, en la primera mitad del siglo XI llegó la cuarta y última oleada normanda, siendo de naturaleza muy diferente a las anteriores: en esta ocasión, los eslavos, se establecieron en varios puntos de la costa mediterránea: Almería, Denia, Alicante y Baleares.

La ocasión fue propiciada por la debilidad y, finalmente la supresión del califato de Córdoba, que se había ido desintegrando dando lugar a los primeros reinos de taifas, muchos de ellos dirigidos por antiguos esclavos, pero altos funcionarios de la administración omeya. No obstante, no lo conservarían.

Ahora que sabemos de su existencia en el año 1067-, referenciada a través del astrolabio de Ibn Said de Toledo, en una latitud de 37º 30′. Cuando sumamos esta noticia a los datos de al-Udri y al Himyari, entre otras muchas informaciones, observamos que la madina Tudmir fue, necesariamente, una ciudad costera y coincide geográficamente con la actual Cartagena.

Sureste Press

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