España dispara la compra de gas ruso en un 171%, financiando la guerra de Putin

Y es que España es el país europeo que más combustible de este tipo importa a Putin

Nacional 09/04/2023 EC
OIP
Pedro Sanchez

Mientras hace frío en las trincheras ucranianas, Europa ha llenado sus reservas de gas. De un gas procedente en gran medida de Rusia. La apuesta por el GNL (gas natural licuado) transportado por barco para sustituir el que antes llegaba por tubería no deja de constatar la 'dependencia gasística' que tiene Europa del país gobernado por Vladímir Putin.

De hecho, los embargos energéticos de la UE han afectado al petróleo o el diésel, pero todavía no a este combustible por el que Europa pagó 12.500 millones de euros a Rusia el pasado 2022.

En esta dinámica, el Puerto de Bilbao se ha convertido en uno de los principales puntos de descarga en Europa del GNL ruso. Las cifras hablan por sí solas y la tendencia apuntada ya en el pasado 2022 se ha disparado en los dos primeros meses de este año. Según los datos del boletín estadístico del gas, publicados por el operador estatal Enagas, en enero y febrero el gas ruso traído a España se disparó un 171% respecto al año pasado.

 Es decir, los 4.352 GWh descargados en la Península en los dos primeros meses de 2022 se han convertido este año en 11.937. Y llueve sobre mojado porque ocurre después de que el pasado ejercicio registrara un récord en las descargas de este material traído por barco desde Rusia con 53.859 GWh, un crecimiento del 45,46% sobre 2021.

Según los datos de la Autoridad Portuaria, Bilbao acoge el 40% de los buques que llegan del país exsoviético porque su ubicación geográfica lo convierte en destino natural de las embarcaciones rusas. En estos primeros dos meses del año han llegado a España una docena de barcos de bandera rusa, de los que cuatro han amarrado en Santurtzi. Bilbao se convierte así en uno de los principales puertos de Europa para las descargas del combustible ruso, y es que España es el país europeo que más combustible de este tipo importa a Putin.

No se trata de una cuestión de «insolidaridad», explican los analistas, sino que es una realidad fruto de que la mayor capacidad de regasificación de Europa, más del 30%, está en España. Y la UE necesita gas hasta el punto de que ni un invierno benigno, que ha permitido bajar el consumo -en Euskadi ha caído en el arranque del año hasta un 44%-, ni una crisis que ha frenado la actividad industrial y tampoco un aumento de las compras a Estados Unidos - escalaron en España un 118% el pasado año- han permitido llenar el hueco que se abrió con el cierre del Nord Stream, el gasoducto que unía a Europa con Rusia.

Antes de la invasión de Ucrania, este conducto traía 167 miles de millones de metros cúbicos (bcm) de gas. Suponía el 35% de todo el que importaba Europa (477,3 bcm), según detalla el Statistical Review of World Energy de 2022 elaborado por British Petroleum.

Cerradas las tuberías de gas con Rusia, Europa apostó por encontrar esos 167 bcm comprando GNL. Un mercado limitado que, antes de la guerra, manejaba mercancías por 516 bcm y en el que, además, Rusia es el cuarto país en importancia por detrás de Catar (106 bcm), Estados Unidos (95 bcm) y Australia (108 bcm).

La urgencia con la que los Veintisiete se lanzaron a construir regasificadoras y llenar los depósitos de gas activó este mercado en el que no solo no se podía prescindir del GNL ruso, sino que todavía se ha hecho más imprescindible.

Bruselas no lo vetará
12.500 Son los millones que la Unión Europea destinó a comprar gas natural licuado (GNL) a Rusia durante el pasado 2022.

El veto al gas ruso El gas es la única fuente de energía que la Unión Europea no ha vetado a Rusia. Solamente Reino Unido y los países bálticos han cesado sus compras, mientras que otros países como Francia comparten intereses con Rusia.

27% Es el porcentaje que tiene origen en Rusia de todo el GNL importado por España en los dos primeros meses de este año. El principal origen sigue siendo Estados Unidos, 32,8%.

El fracking americano El sector gasista estadounidense ha sido el más beneficiado desde la guerra en Ucrania. El gas procedente del fracking americano era el 26% de las compras en España en 2021 y escaló hasta el 41% el año pasado.

La mejor prueba de ello es que, de todos los vetos internacionales y medidas de castigo que se han impuesto a Vladímir Putin, el gas natural licuado no aparece, ni se le espera.

De hecho, el portavoz jefe de la Comisión Europea, Eric Mamer, aseguraba a finales del pasado año que «nunca hemos anunciado que vayamos a prohibir el gas ruso, y eso no ha cambiado». La implicación con este combustible ruso tampoco es solo cuestión de España. En Francia, la energética Total Energies tiene un 20% en Yamal LNG, la mayor instalación de producción de gas licuado de Rusia.

La compañía gala se ha comprometido a seguir con ese activo para «ayudar a garantizar el suministro de gas a Europa».

El origen del GNL que compran las comercializadoras de gas en España es una de las cuestiones que estas empresas no están muy dispuestas a desvelar. Lo mismo ocurre con los titulares de la regasificadora Bahía de Bizkaia Gas -el Gobierno vasco y el operador nacional, Enagas-, que no ofrecen esa información porque, explican, la regasificadora del Puerto de Bilbao presta unos servicios con unas tarifas tasadas que pagan las energéticas.

Hasta ahí llega su papel y son estas compañías las que compran el gas. La función de Enagas se limita a la gestión de su descarga y a la gestión de la red de distribución y de almacenaje.

Recomendación del Gobierno
El Gobierno de España sí ha intentado reducir estas compras a través de una carta enviada por Ministerio de Transición Ecológica a las principales compañías comercializadoras de gas del país: Naturgy, Repsol, Cepsa, EdP y BP, así como al operador Enagas.

Fuentes del sector han confirmado el envío de esta misiva del Ministerio dirigido por la vicepresidenta Teresa Ribera, en la que tan solo se insta a «diversificar más el suministro de gas y reducir el peso de Rusia». No es posible ir más allá, explican.

Mientras tanto, la dependencia del gas ruso aumenta en el mix de compras de España, a pesar de la irrupción de Estados Unidos, que aumentó sus ventas de gas extraído con 'fracking' en 2002 un 118% hasta copar el 40% de las importaciones. Pero es que Rusia ha pasado de representar el 16,4% de esas compras en 2021 al 27,1% en los dos primeros meses de este 2023.

Dar paso a nuevos agentes en el mercado del GNL es complejo y largo en el tiempo. El gas licuado requiere de un complicado proceso -hay que enfriarlo hasta alcanzar los 165 grados bajo cero- para convertirlo en líquido.

Y reforzar sus infraestructuras con la construcción de nuevos trenes de licuafección tampoco es sencillo. Son obras que superan los 200 millones de euros y que también necesitan tiempo. Otro de los retos es la adecuación del parque de barcos gaseros. Hoy suman alrededor 650 en todo el mundo, y el coste por unidad se eleva a unos 200 millones de euros.

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