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NASSAU: EL PARAÍSO (Y REPÚBLICA) PIRATA

Hoy os hablo de la República pirata de Nassau, en Bahamas.

Sección Histórica 05 de diciembre de 2021 Carlos Llanas 
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 Los piratas. En el Mediterráneo hemos tenido muchos piratas, pero todos sabemos que la gran cuna de la piratería mundial estaba en el Caribe. Durante muchos años, esa zona del mundo fue zona intensa de piratas hasta tal punto de que se creó una “república pirata”. Hoy os hablo de la República pirata de Nassau, en Bahamas.

 De colonia a república (pirata)
La ciudad de Nassau es la capital de las Bahamas. Esta ciudad fundada por los ingleses en 1670, ya en sus inicios, fue asentamiento de los piratas que atacaban a los barcos que regresaban a Inglaterra cargados de oro y plata de las colonias inglesas como la propia Bahamas. El nombre de Nassau viene dado en honor al rey Guillermo III, de la casa Orange-Nassau.

Como todos sabemos, la primera mitad del siglo XVIII no está absenta de una gran rivalidad entre el imperio hispánico y el imperio inglés y Nassau fue, como otros lugares, un punto conflictivo. La ciudad fue conquistada, destruida, reconstruida y reconquistada muchas veces. Esta situación provocó que las Bahamas se volvieran un territorio hostil en el que solo se sentían a gusto los piratas. Para colmo, ya desde 1706, los piratas se habían hecho “dueños” de Nassau sobornando al gobernador y a otras autoridades. De esta manera nacía la república pirata.

 El “estado pirata”
Gracias al corsario Henry Every, el gobernador Nicholas Trott y sus sucesivos se convirtieron en las figuras de autoridad “oficiales” de la zona: mandaban pero no gobernaban. Los piratas y los corsarios ingleses, entre 1706 y 1713 fueron los que defendieron la ciudad de los constantes ataques de los barcos franceses y españoles. Finalmente, en 1713, el imperio inglés firmaba la paz con Francia y España y, de esta manera, el rey Jorge I dejaba de promocionar las patentes de corso.

Este hecho provocaría que muchos corsarios perdieran dicho estatus para ser piratas que, sorpresa, se instalaron en Nassau. La república pirata se consolidaba.

Este “Estado pirata” se conformaba, en cierta manera, como una democracia. La república estuvo gobernada por dos gobernadores: los piratas Benjamin Hornigold y Henry Jennings. Estos piratas serían maestros de los piratas más conocidos de la historia. Aparte de gobernadores, en esta “república” había diferentes cargos que se encargaban de los asuntos internos de la ciudad.

¿Y por qué se la tilda de “república”? Bueno, básicamente, se la llama así porque se regía por un código que todos los piratas aceptaban: el código pirata. Originalmente, el código pirata o Chartie Partie era el código de conducta que se firmaba y que estaba vigente en los barcos piratas. Esta ley regulaba cosas tan importantes como el reparto del botín, los castigos o la posibilidad de quitar o poner capitanes.

Con esta premisa de regular los quehaceres de la isla, la Chartie Partie de Nassau permitía a los piratas elegir a sus gobernantes, substituya el código penal por el código de conducta dictado por los piratas, abolía los impuestos y la propiedad inmobiliaria individual y favorecía la igualdad entre las personas sin importar su raza o su religión.

 El fin del paraíso
La república pirata de Nassau iba tan bien que los piratas se organizaban en flotas para atacar a los barcos ingleses sin que nadie les dijera nada; no les dijeran nada hasta 1718. En 1718, España e Inglaterra entierran el hacha de guerra con la firma del Tratado de Utrecht. Ingleses y españoles, entre otras cosas, acordaron el conocido “Asiento de Negros”.

Este documento concedía al imperio inglés, concretamente a la South Sea Company, el monopolio de esclavos entre África y América. Esto es, los ingleses podían traficar con casi 5000 esclavos cada año durante un periodo de 30 años. Este fue un gran pelotazo para ingleses y la perdición para los piratas porque el mercado de esclavos era un negocio muy lucrativo para la corona inglesa y Jorge I no podía permitirse que unos filibusteros asaltaran sus barcos con una mercancía tan valiosa como eran los esclavos.

Por eso, el rey decidió nombrar un nuevo gobernador en Nassau ese mismo año. El elegido fue Woodes Rogers. Rogers, ex corsario, llegó a la isla ofreciendo una amnistía general para todos los piratas. Muchos la aceptaron y se fueron de rositas, pero otros no la querían y la respuesta del nuevo gobernador fue mandarlos a la horca. Con la llegada de Woodes Rogers, la república pirata de Nassau desapareció.

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