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Sánchez intenta limpiar su imagen con actos y sin preguntas

Durante su visita, el presidente del Gobierno recibió abucheos, gritos

Politica 27 de agosto de 2021 EM
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Tras la crisis de Gobierno y los fondos de la UE, busca ser cercano y evita los temas espinosos

El cambio de guardia pretoriana del presidente del Gobierno, a raíz de la remodelación del Ejecutivo que Pedro Sánchez decidió a mitad de julio, y el inicio del curso político llevaron a La Moncloa a tratar de cambiar el paso. Buscar un giro estratégico que involucrase también la figura del presidente del Gobierno: más calle, más cercanía con la gente, más interacción y más mirada social. El objetivo que se busca es impulsar la imagen del jefe del Ejecutivo, a la vez que se pretende recuperar el terreno perdido con el PP que muestran las encuestas. Éste era el plan que se atisbaba.

La estrategia, sin embargo, se ha topado con dos piedras importantes en el camino. De un lado, que esos actos de micrófono en la calle, como sucedió ayer en Navalmoral de la Mata (Cáceres), dejan expuesto al presidente del Gobierno y a que los ciudadanos expresen su rechazo o apoyo con gritos, aplausos, abucheos…

La otra piedra es que este Pedro Sánchez que busca reconectar con la calle, pisar más España, no ha admitido preguntas en sus últimas salidas (Ávila, Navalmoral de la Mata). Ayer mismo, mientras se desplazaba a Cáceres, ya antes de que se produjera el atentado en el aeropuerto de Kabul, la situación en Afganistán era «caótica»; «cada día peor» y «muy difícil», según ha venido relatando en los últimos días la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha sido principalmente la encargada de trasladar a la opinión pública la situación de los hechos.

 De hecho, ante los temores de un posible atentado -como así se produjo- y el hecho de que países europeos anunciaran que este viernes sería el último de evacuación, fuentes gubernamentales ya constataban que estábamos inmersos en la «fase final» de las evacuaciones, evitando precisar detalles por motivos de seguridad.

Hoy se celebra en La Moncloa una nueva reunión del Grupo de Trabajo Interministerial sobre Afganistán, que preside Sánchez, pero la comparecencia posterior -es la primera vez que hay rueda de prensa tras estas reuniones- la protagoniza Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.

 Líderes europeos como Angela Merkel o Emmanuel Macron, entre otros, protagonizaron ayer comparecencias públicas para abordar la crisis de Afganistán. Sánchez sí habló de Afganistán en su comparecencia en la base de Torrejón del sábado pasado. El jefe del Ejecutivo ha evitado comparecer en el Congreso para dar explicaciones, delegando esta responsabilidad en el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

Sánchez condenó el ataque en el aeropuerto de Kabul a través de un mensaje en las redes sociales: «España condena rotundamente el ataque sufrido hoy en el aeropuerto de Kabul. Nuestra más sentida solidaridad con las víctimas. La comunidad internacional está con el pueblo afgano, velando por sus derechos y dignidad. Trabajamos para evacuar al mayor número posible de personas».

El Gobierno quiere que la palanca de la llegada de los fondos europeos -ya han llegado 9.000 millones de los 140.000 que lo harán en los próximos seis años-impulse un nuevo escenario: de la acción política defensiva durante la pandemia por la Covid, a la propositiva. De la crisis económica genera y las malas noticias, a la subida del salario mínimo, pensiones, la meta del 70% de la población vacunada… optimismo.

 Las ayudas económicas a las regiones afectadas por los incendios este verano, aprobadas de forma urgente el martes por el Consejo de Ministros, se enmarcan en esa apuesta por la recuperación socioeconómica.

En este punto y a parte de la legislatura, que tiene las elecciones generales que Sánchez prevé en 2023 como horizonte, se quiere dar un vuelco y que la agenda social y de la recuperación desplace a la pandemia e, incluso, a Cataluña, otro de los asuntos pendientes y candentes que esperan al Gobierno.

EVITA PRONUNCIARSE
La crisis provocada por la pandemia ha derivado en malestar en la sociedad civil, y también entre los socios de gobernabilidad del PSOE, bien por la manera de proceder, bien por la inacción, bien por incumplimientos en determinados asuntos. Uno de ellos ha sido la repatriación de menores en Ceuta, que ha paralizado la Justicia, en un duro revés a la actuación de Interior. Otro, muy claro, es la factura de la luz.

 La subida del precio es un asunto que provoca zozobra en el Ejecutivo. Indignación en la calle, en los empresarios, en la oposición, en los socios… Un asunto sobre el que Sánchez tampoco se ha pronunciado desde su vuelta de vacaciones. Ese blindaje que conceden las comparecencias o declaraciones institucionales sin preguntas, concede al presidente del Gobierno la oportunidad de lanzar el mensaje que considere y obviar los asuntos que puedan resultar más incómodos.

Agenda social y cercanía son los elementos que han prevalecido en este inicio de curso para Pedro Sánchez. Compaginar la agenda internacional que gusta a Sánchez con una agenda nacional que le lleve a visitar distintos territorios. La situación epidemiológica, que ahora permite un poco más de flexibilidad, brinda la posibilidad de trasladar un presidente del Gobierno más cercano, humano. Así, Sánchez no dudó en acercarse a una vecina de Sotalbo, que le había pedido si le firmaba la escayola. «Para Francisca, con cariño. Pedro», fue lo que escribió, para regocijo de Paquita.

Ya antes de las vacaciones, tras la Conferencia de Presidentes, Sánchez se desplazó hasta el pueblo de Calvarrasa de Arriba (Salamanca), donde tomó un refresco en la terraza de un bar en compañía, entre otros, del líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca.

ABUCHEOS EN CÁCERES
En este intento de reconectar con la calle, con asuntos que preocupan y ocupan las conversaciones en la playa y los restaurantes, se enmarca la visita de Sánchez ayer para compartir una jornada con los usuarios que habitualmente realizan actividades en el Hogar de mayores. El objeto del mismo era hablar de las pensiones y del proyecto de ley que el Gobierno ha enviado al Congreso para su aprobación antes de que finalice el año. Una iniciativa que, a día de hoy, no tiene asegurada la mayoría necesaria para salir adelante.

Durante su visita, el presidente del Gobierno recibió abucheos, gritos y también aplausos. Las quejas se centraron sobre todo en el proyecto de paso del futuro tren de alta velocidad por esta localidad cacereña, que piden que sea soterrado y no en superficie, informa David Vigario.

Fueron en total unos ocho minutos de duración de un discurso donde se intercalaron de forma constante los abucheos e insultos (se escuchó varias veces el grito de «fascista») a Sánchez con los aplausos de sus seguidores y gritos de «presidente, presidente».

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